A pesar de que ha logrado grandes hazañas, muchos no lo consideran un héroe.

Tomó nuestros corazones como su nuevo hogar, anhelando ser nuestro mejor amigo y ofreciendo todo de sí mismo , dispuesto a darnos su consejo, celebrando nuestros éxitos, protegiéndonos del mal y acampando a nuestro lado al descansar.

Es reconocido por su papel como consolador, pues en medio del llanto podemos sentir como nos consiente y con su dulce voz nos dice “Todo estará bien hijo mío”, mientras recoge cada lágrima y la guarda como un tesoro.

Él se manifiesta para que entendamos que no estamos solos; susurra a nuestro oído y nos dice cuánto nos ama, aún cuando no estamos dispuestos a escucharlo, somos dignos de su amor, aunque fallamos a diario, su amor es tan grande que no podemos entenderlo por completo, al perdernos en su mirada, navegamos en su ternura y grandeza, sin esperar nada, Él lo da todo, su voz no deja de llamarnos, ni sus brazos de abrigarnos.

Pongamos su nombre en alto, que sea nuestro héroe, guía, compañero, padre, mejor amigo, nuestra fortaleza…. nuestro todo, porque él no es una parte de Dios, ÉL ES DIOS.

A Él, Espíritu Santo le llaman….

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